El intercambio de conocimientos, la exploración de nuevas técnicas y el diálogo intercultural marcaron la residencia internacional que la compañía de danza contemporánea Contempovalle llevó a cabo en este puerto.
Durante el mes de octubre, las bailarinas colombianas desarrollaron su estancia en la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán (EPDM), con el propósito de fortalecer la formación artística y generar nuevos vínculos de colaboración entre instituciones de ambos países.
Lina Marcela Galindo, codirectora de Contempovalle y docente de la Universidad del Rosario en Bogotá, explicó que la agrupación llegó a Mazatlán gracias a una residencia internacional de danza obtenida en 2026, con el respaldo del Ministerio de las Artes, las Culturas y los Saberes de Colombia.
Este acercamiento tiene sus antecedentes en septiembre de 2025, cuando, en el marco de una residencia nacional de danza, la compañía estableció contacto con Xitlaly Piña, maestra y codirectora de la EPDM. Como parte de esa experiencia previa, Piña participó en Bogotá en un espacio de formación y creación donde compartieron técnicas dancísticas y comenzaron a desarrollar la pieza “Yo fui árbol”.
Proceso creativo en expansión
Como continuidad de ese proceso, las integrantes de la compañía Contempovalle viajaron a Mazatlán para profundizar en las técnicas mixtas características de la EPDM y otorgarle una nueva dimensión a la obra, que actualmente vive una etapa de expansión creativa.
“Las artes son un camino que nunca termina. Estamos en una etapa de construir la obra, de llevarla a un formato más grande. Como compañía, hemos experimentado que nuestras grandes obras se construyen entre dos, tres o cuatro residencias; apenas va la segunda. Tenemos la proyección de enriquecerla desde la parte audiovisual, aunque todavía no tenemos una fecha de estreno”, expresó la codirectora colombiana.
Con una trayectoria de aproximadamente 20 años como bailarina, Galindo destacó que esta experiencia representa una valiosa oportunidad para actualizar conocimientos, explorar nuevas formas de movimiento y ampliar sus herramientas interpretativas. La residencia también ha permitido el intercambio humano y profesional con los estudiantes de la EPDM, a quienes describió como jóvenes apasionados, enfocados y profundamente comprometidos con su aprendizaje.
Hacia futuras alianzas académicas entre Colombia y México
Durante su estancia, la académica visualizó además la posibilidad de concretar un intercambio estudiantil entre la Universidad del Rosario y el Centro Municipal de las Artes (CMA) de Mazatlán, un lazo estratégico para robustecer la formación profesional de los artistas.
“Será una colaboración artística. La visita abre la posibilidad de establecer vínculos académicos entre ambas instituciones, con la intención de que jóvenes colombianos puedan viajar a Mazatlán para profundizar en disciplinas como la danza, el canto y el teatro”, puntualizó.
Si bien las conversaciones se encuentran en una etapa inicial, la propuesta representa una ventana de oportunidad para ampliar los horizontes formativos de los futuros artistas y promover el diálogo e intercambio de experiencias entre comunidades académicas de México y Colombia. Con ello, esta residencia confirma el valor de la cooperación internacional como vía para enriquecer la formación dancística, detonar procesos creativos y tender puentes culturales que trascienden fronteras.

