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“Antología del Tango”, un homenaje a la memoria de la maestra Cecilia Reyes López

La noche del 6 de marzo en Casa Haas no fue una velada cualquiera. El concierto “Antología del Tango” adquirió un significado mucho más hondo y conmovedor al transformarse en un homenaje sentido a la memoria de la maestra Cecilia Reyes López, figura fundamental en la formación musical de Mazatlán y mujer entregada por completo al arte, a la enseñanza y a la sensibilidad de varias generaciones.

Originalmente, el programa había sido preparado con esmero y con la participación de las cantantes María Murillo y Radha Murillo. Sin embargo, el reciente y doloroso fallecimiento de su madre, la maestra Cecilia Reyes, marcó de manera inevitable el rumbo de la presentación. Ante esa pérdida irreparable, el concierto se sostuvo no solo por el compromiso artístico de sus participantes, sino por algo todavía más valioso: la solidaridad, el cariño y el respaldo de una comunidad unida por la música.

Desde el inicio del evento, las palabras dirigidas al público dejaron claro que aquella noche estaría atravesada por la emoción. Se recordó a Cecilia Reyes como una madre amorosa y, al mismo tiempo, como una extraordinaria maestra de música, dueña de una huella imborrable en sus alumnos y en todas las personas que tuvieron la fortuna de aprender de ella y conocerla. Su pasión por la música, su entrega a la enseñanza y su amor por el arte fueron evocados como un legado vivo, presente en cada voz y en cada corazón formado bajo su ejemplo.

En ese contexto de duelo y gratitud, el concierto se volvió un acto de memoria. Cada pieza, cada verso y cada interpretación cobraron el sentido de una ofrenda afectuosa a quien dedicó su vida al arte. La propia esencia del tango —su nostalgia, su intensidad y su profunda capacidad de hablar de la vida, del amor y de la ausencia— hizo aún más poderosa la atmósfera de la noche.

Fue especialmente significativo el gesto de las y los artistas que, con generosidad, se sumaron para hacer posible la velada. El público pudo escuchar a Patricia Pérez, Furii, Paulina Soria, Noel Osuna, Darinka Olmos, Ángela Patricia Rodríguez y Ángeles Solimen, así como disfrutar la presencia escénica de la compañía Tango Amor, que aportó sensibilidad y fuerza corporal a un programa ya de por sí cargado de emoción. Al piano, Sergio Castellanos sostuvo musicalmente una noche de gran delicadeza expresiva.

La selección musical, integrada por temas como “Nostalgias”, “Volver”, “Madreselva”, “Resurrección del Ángel” de Astor Piazzolla y “Amapola”, acompañó con precisión el tono íntimo de la velada. No pudo haber repertorio más apropiado: el tango, con su herida elegante, con su melancolía luminosa y su manera única de convertir el dolor en belleza, fue el cauce perfecto para honrar una vida dedicada enteramente a la música.

Uno de los momentos más conmovedores de la noche llegó con la participación de la maestra Mary Murillo, quien, profundamente conmovida, agradeció el apoyo de sus colegas cantantes y de su compañero en la realización del concierto pese a las circunstancias. Después compartió con el público la lectura de un poema de Jorge Luis Borges, en un gesto íntimo y solemne que elevó todavía más el sentido espiritual del encuentro. Sus palabras y su lectura dejaron ver que aquella noche no solo se cantaba para el público: se cantaba también para recordar, agradecer y honrar la vida de una gran maestra.

La esquela difundida por el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán definió con justeza la dimensión de esta pérdida. En ella se lamentó el deceso de la maestra Cecilia Reyes López, destacándola como una figura clave en la formación de pianistas mazatlecos durante más de cuatro décadas. El mensaje acompañó en su dolor a sus hijas, la maestra María Murillo, directora del Coro Ángela Peralta, y Radha Murillo, egresada del Centro Municipal de Artes, subrayando además que su legado perdurará por siempre. No se trata de una frase hecha: en noches como esta queda claro que la obra de Cecilia Reyes sigue viva en quienes formó, en quienes la amaron y en quienes continúan haciendo del arte una forma de gratitud.

Así, “Antología del Tango” terminó por ser mucho más que un concierto. Fue una ceremonia de afecto, una noche de acompañamiento entre artistas, una manifestación de respeto ante el dolor y una confirmación de que el arte, aun en los momentos más difíciles, tiene la capacidad de abrazar, de unir y de mantener viva la memoria de quienes sembraron belleza en la vida de los demás.

La maestra Cecilia Reyes López, quien vivió del arte y para el arte, estuvo presente en cada nota. Y en la nostalgia del tango, su recuerdo encontró una de las formas más hondas y hermosas de permanecer.

Información: Boletín de prensa

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