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Gran noche de reencuentro operístico en Mazatlán durante el Concierto a dos Pianos

El público mazatleco fue testigo de una velada inolvidable con el concierto “A dos pianos: Gala de reencuentro”, un evento que sirvió como antesala para la celebración del 35 aniversario de la fundación del Coro Ángela Peralta, que se conmemorará en 2027.

La velada musical coordinada por la maestra María Murillo, -actual directora del Coro Ángela Peralta- tuvo un significado profundamente emotivo porque el Maestro Antonio González, fundador de la agrupación, viajó a Mazatlán especialmente para este gran acontecimiento, donde estuvo cobijado por el calor del público, rodeado de algunas de las voces más emblemáticas que él formó a lo largo de la historia del coro y de la música que él mismo enseñó a querer.

Una atmósfera desbordante de emoción

En la sala del teatro el ambiente se sentía cargado de una profunda nostalgia, pero sobre todo, de una inmensa gratitud. Decenas de familias y exintegrantes que han pasado por las filas del Coro Ángela Peralta a lo largo de las décadas regresaron al máximo recinto cultural de la ciudad, con un solo propósito: escuchar, ovacionar y “apapachar” a su mentor. Los aplausos y las muestras de cariño convirtieron la sala en un espacio de celebración, donde el Maestro Antonio González se entregó por completo a su público.

Virtuosismo y grandes arias

La velada se dividió en momentos de alta calidad técnica y emotiva. El programa inició con el “Concierto para Piano en Re bemol op. 38” de Aram Khachaturian, en donde el Maestro Antonio González llevó la compleja parte solista y el talentoso pianista Sergio Castellanos asumió la titánica tarea de ser “la orquesta” desde su teclado.

La iluminación con fondo azul y rojo resaltó el dramatismo y la intensidad de la obra de Khachaturian cuyas notas se van entrelazando de una forma casi hipnótica, mientras los intérpretes se enfrentan no solo a un reto de velocidad, sino de profunda interpretación emocional. Al final, ambos pianistas fueron ovacionados por el público.

En la segunda parte del programa, el concierto brilló con la interpretación de algunas de las páginas más bellas del verismo italiano, extraídas de las óperas Cavalleria Rusticana (de Pietro Mascagni) y Pagliacci (de Ruggero Leoncavallo).

La atmósfera festiva y a la vez tensa de ambas obras, se materializó en el escenario gracias a la complicidad del Coro Ángela Peralta, la imponente potencia de dos pianos de cola y las voces de José Manuel Chú (tenor); Juan Fernando Martínez (barítono), Marysol Calles (soprano) y Gabriela Vadillo (soprano).

Entre otras obras, el programa transitó por : “Si puó?…” el célebre prólogo de la ópera Pagliacci de Ruggero Leoncavallo, que mantuvo a la audiencia en un silencio absoluto, cautivada por la solemnidad y el misticismo de esta gran obra operística; el Coro de las Campanas, alegre pieza de I Pagliacci; “Stridono lassù” ( I Pagliacci): La brillante aria de Nedda; “Viva il vino spumeggiante”, el célebre brindis que logró conectar de inmediato con el público; “Vesti la giubba” de la ópera Pagliacci, que fundió la voz humana con los acordes pesados y dramáticos del piano y el majestuoso himno Inneggiamo de Mascagni (Cavalleria rusticana), una combinación del coro, el piano y la voz solista que pone la piel de gallina.

Durante la velada musical el Coro Ángela Peralta acompañó a los solistas y sumó la potencia y el color de sus voces para ofrecer una ejecución memorable de las obras seleccionadas para esta gran noche.

El concierto fue un homenaje al maestro Antonio González, gran impulsor de la ópera en el puerto y formador de más de mil voces de la música culta en esta región, quien una vez más, recibió la gratitud de los mazatlecos por haber sembrado la semilla para que Mazatlán hoy brille con luz propia en el mapa operístico nacional e internacional.

Información: Boletín de prensa

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